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Alialdea

Revuelta de la España Vaciada

28/03/2019

No me gusta mezclar churras con merinas, pero en esta ocasión no puedo más que hablar de un hecho que me parece necesario tratar. Mi participación en la Revuelta de la España Vaciada, un movimiento que comenzó a principios de año y en el que me estoy viendo involucrado, con mucho gusto.

En estos días hemos visto cómo decenas movimientos, plataformas, asociaciones, se han ido integrando en esta organización, cuyo objetivo será la manifestación del próximo domingo 31 de marzo en Madrid, a las 12.00 h.

Por mi parte, como miembro de la plataforma ciudadana La Otra Guadalajara, de la Comarca de Molina, he comprobado con alegría cómo poco a poco, las posibles reticencias de la población (o de parte de ella) se han ido disipando, y ya llevamos a Madrid cuatro autobuses. Ciertamente, nos hubiese gustado llevar alguno más de aquí, de la Comarca, pero no se ha podido más. Los otros tres, se han ido llenando con personas emigradas de esta tierra residentes Zaragoza, Valencia y Guadalajara.

Aparte de reivindicar la atención de la Política en el que considero el principal problema territorial de España, la despoblación del 80-90% del territorio nacional, a parte de eso, digo, lo que más me importa es que nos vamos a encontrar con personas de muy diferentes territorios con los que vamos a coincidir en casi todo.

Fuente: La Otra Guadalajara, INE.

Y es que quizá se ha llegado a esta situación porque hemos tratado de abordar un problema atomizados en minúsculos grupos repartidos por valles, montañas, pequeños territorios en suma. A veces -este ha podido ser nuestro caso- nos hemos creído el centro del universo rural, y eso ha permitido a los responsables políticos jugar con ventaja. Así pues, quizá más que la protesta en sí, el logro va a ser el encuentro.

Preveo un efecto catártico, un ejercicio de introspección y, al tiempo, una apertura de miras que nos permitirá a unos y a otros resolver con mayor eficiencia y creatividad lo que actualmente está enquistado y se percibe como un problema irresoluble.

Quizá alguien diga que qué optimista soy, que de ahí a la ingenuidad no hay nada. Puede ser. Sin embargo, aunque con el menor número de habitantes por kilómetro cuadrado en un territorio de más de 4.000 (2,1 Hab/Km2), el menor de la historia conocida en esta comarca actual en la que confluyen las antiguas tierras de Molina, Medinaceli y Cuenca, hoy creo de verdad que esto tiene arreglo; y lo tiene no solo porque los políticos van actuar de aquí en adelante (no les va a quedar más remedio), sino porque nos vamos a conocer los unos a los otros.

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